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Hace unos días tuve la mala suerte de encontrarme con ciertas declaraciones referidas a la relación que existe entre la izquierda, la cultura y las artes.
Staff
enero 23, 2012, 11:26 am
Terlenka

Guillermo Fadanelli

EL UNIVERSAL

Hace unos días tuve la mala suerte de encontrarme con ciertas declaraciones referidas a la relación que existe entre la izquierda, la cultura y las artes.

Mala suerte porque cuando cualquier intelectual o escritor ofrece a los medios una declaración radical e infundada hace parecer que la reflexión, el análisis y la cordura no se adquieren con la lectura ni con el cultivo de las artes. Los intelectuales no están exentos de la barbarie ni tampoco de que sus pasiones o compromisos los conviertan en seres ordinarios e intelectualmente toscos. Afirmar que el Estado compra conciencias a partir de un sistema de becas a artistas y escritores es sólo una arenga de campaña que sería digna de tomar en cuenta si se acompañara de una amplia y minuciosa reflexión acerca de su escueto contenido. De lo contrario sería más conveniente seguir de frente en busca de asuntos menos fastidiosos y elementales. Sin embargo, yo no he sido sensato y he caído en la trampa.

El Estado es una abstracta suma de voluntades que se afirma en un pacto civil cuya representación viene dada por personas que ocupan cargos públicos. Los gobiernos son diferentes al Estado porque aún sostenidos en la concepción de éste pueden tener diversas orientaciones políticas. El hecho de que determinado gobierno procure un sistema de privilegios es común en sociedades en donde la democracia es endeble y los medios que posee la ciudadanía para regular a los privilegiados son escasos o nulos. Oponerse a estos privilegios, en caso de que causen daño a su comunidad, me parece necesario y creo que cada quien debe oponerse a ellos desde su posición de ciudadano (no todos los privilegios son nocivos). Yo consideraría la mía una postura de inclinación socialista o por lo menos crítica, siempre y cuando tome en cuenta, como principio, la complejidad que va ligada a todo lo que concierne a los asuntos humanos. Creo que nuestras verdades deben ponerse en duda vía la conversación y la oposición de argumentos, vía la confrontación crítica, la observación y la duda pertinente. En cambio, quien desea tomar el poder para imponer la idea que tiene de paraíso cívico está cometiendo un acto dictatorial que tarde o temprano creará odios, confrontaciones inútiles, caza de brujas, cadalsos intelectuales y demás acciones que uno creería desterradas en este siglo que ha comenzado a correr.

Con respecto a la supuesta compra de conciencias —por mantener la frase tal como la he escuchado desde hace treinta o cuarenta años—, no tengo en realidad mucho que decir. Se compra a quien puede comprarse. Y es mejor que quien se venda halle un comprador lo antes posible. No le encuentro sentido a lesionar los sistemas de estímulo a las artes, a la creación o a las ciencias en países y sociedades donde existe injusticia e inequidad económica. Cualquier institución, proyecto o iniciativa que abra puertas a la reflexión, la crítica y a la creación artística debe ser bienvenida. Hasta donde sé son los mismos escritores y artistas quienes a partir de su juicio y en completa libertad otorgan las becas vía una institución que regula las cuestiones administrativas. Afirmar, por ejemplo, que la conciencia de los científicos beneficiados con becas del CONACYT ha sido comprada por el Estado resultaría un tanto cómico cuando un país en desarrollo necesita de la investigación en las ciencias para progresar en el conocimiento y provocar la independencia tecnológica. Es muy diferente evitar que un grupo se apodere de las instituciones con el fin de fomentar un sistema de privilegios, que arremeter contra instituciones que contribuyen a aumentar los bienes intangibles (literatura, danza, teatro, etc...) necesarios para el desarrollo humano. ¿O es preferible que sean empresas privadas y bancos las entidades que decidan desde su "probada" conciencia filantrópica quien merece estímulos en el terreno de las ciencias y las artes? Me parece que no.

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