Jesús Zambrano
Presidente nacional del PRD
El Universal
El 15 de agosto, ante la presencia de sus legisladores federales en la Cámara de Diputados y en el Senado, de sus gobernadores y jefe de Gobierno del DF, de sus presidentes municipales y de dirigentes nacionales, el PRD reafirmó su compromiso de construir el partido que necesita el pueblo de México, tal y como lo hicimos en el llamamiento de octubre de 1988. Al tiempo que propone restaurar la legalidad, fortalecer la democracia y buscar acuerdos que beneficien a nuestro país.
El Frente Progresista ha actuado con firmeza, unidad y responsabilidad en la defensa de nuestros derechos políticos y, principalmente, en la lucha por el respeto a la decisión de los mexicanos que votaron en favor de nuestro candidato, Andrés Manuel López Obrador. El PRD y sus militantes respetan las leyes y honran sus acuerdos, pero nunca se someterán a los intereses de los poderes fácticos.
En términos de crecimiento electoral, esta campaña ha sido la más exitosa en la historia de la izquierda mexicana. En las cámaras del Congreso se contará con grupos parlamentarios fuertes, unidos y comprometidos, para evitar cualquier intento de regresión autoritaria que pretenda restringir derechos, solapar complicidades o perpetuar privilegios y para impulsar las reformas que beneficien a nuestro país.
Se obtuvieron importantes e históricas victorias en Morelos y Tabasco; así como se ratificó nuestra mayoría en la ciudad de México, con cuyos habitantes el PRD tiene un compromiso ineludible por su bienestar.
El reto para el PRD y las fuerzas progresistas consiste en hacer valer nuestra presencia para convertirnos en una alternativa real y viable para la mayoría de la población.
Para hacerlo debemos desplegar nuestras acciones en tres ámbitos fundamentales de nuestro quehacer político: el Congreso, los gobiernos estatales y locales, y la sociedad.
Este compromiso ha quedado plasmado en la Declaración Política de Guerrero, presentada en la Reunión Cumbre de la Izquierda Mexicana en Acapulco.
El 28 de julio, nuestro Consejo Nacional definió los ejes de nuestro trabajo legislativo y antier, en un ambiente de unidad, los grupos parlamentarios eligieron a sus coordinadores: Silvano Aureoles y Miguel Barbosa Huerta. Estoy seguro de que los coordinadores de nuestros grupos parlamentarios podrán desarrollar una estrategia para hacer cumplir nuestra estrategia legislativa.
Tengo plena confianza que en el DF, Tabasco, Morelos, Guerrero, Oaxaca y Sinaloa; así como en todos los gobiernos municipales perredistas estarán a la altura de las circunstancias; que gobernarán con y en favor de la gente; que lo harán de manera responsable y transparente. Que imprimirán el sello del PRD como buenos gobiernos.
Conozco sus propuestas, que deberán traducirse en programas y acciones inmediatas de gobierno. Estoy seguro de que con sus liderazgos se iniciará una nueva era de progreso, libertad y bienestar en sus estados y municipios.
Se equivocan quienes, sintiéndose dueños del país, pretenden imponer sus decisiones ignorando que el esquema de desarrollo se ha agotado y ha dado como resultado la ausencia de crecimiento y de oportunidades para los jóvenes y, por el contrario, ha favorecido un clima de violencia y de inseguridad, así como provocado el estancamiento de nuestra democracia. Es imposible que el país siga funcionando de esta manera.
Ninguna iniciativa tendrá sentido mientras sigan muriendo niñas y niños por enfermedades curables; mientras existan 7 millones de jóvenes sin acceso a la educación o a un trabajo digno; mientras nueve de cada 10 delitos queden impunes; mientras se compren votos, porque existen personas dispuestas a venderlo. El PRD debe proponer a la sociedad, a las fuerzas políticas, al país, una profunda reforma nacional. Se trata de consolidar nuestra gobernabilidad, colocando en el centro de las preocupaciones las necesidades de la población.
Proponemos a la nación una reforma que tenga como ejes el restablecimiento de la legalidad, la democratización de los medios, el cambio de régimen político, el combate a la corrupción, el mejoramiento de la seguridad, el desarrollo económico, mejor educación, la seguridad social, la protección al medio ambiente y la creación de oportunidades para mujeres y jóvenes.


