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La elección federal terminó y hoy vemos la recomposición de un Congreso de la Unión vasto en su expresión democrática con la participación de la mayoría de los partidos políticos en representación...
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julio 9, 2012, 9:41 am

Cristina Díaz Salazar

(Secretaria general del PRI)
El Universal

La elección federal terminó y hoy vemos la recomposición de un Congreso de la Unión vasto en su expresión democrática con la participación de la mayoría de los partidos políticos en representación, la dinámica legislativa tendrá que ser de nueva cuenta basada en el consenso y en la política para darle a México las reformas que necesita para salir adelante.

Un Congreso democrático es un Congreso plural, desde mediados de los noventas vivimos la extinción de las mayorías, el Ejecutivo dejó de tener el tránsito más o menos cómodo de sus propuestas de reformas, gracias a la recomposición del mismo, esto nos llevó a buscar una nueva dinámica de acercamiento y de debate enmarcado en la pluralidad democrática para encontrar el equilibrio y la aprobación de las iniciativas.

De nueva cuenta contamos con una Cámara plural, representativa y vital para la salud del Estado en su profunda democratización, hoy debemos dejar de lado el sintomático sentimiento que vive la ciudadanía hacia el Congreso de la Unión como sinónimo de una arena agotada, ausente de la problemática nacional y muchas veces erosionado por la continua convulsión por las coyunturas propias de la dinámica nacional, llevándonos a la pérdida de equilibrio dentro del mismo, hoy se debe de transitar a uno con ánimo republicano, conciliador y a la estatura de los desafíos que tenemos en puerta.

México requiere de una nueva política legislativa, la cual debe de convocar acuerdos, suscitar la responsabilidad de los partidos políticos ahí representados y convocar la construcción de mayorías dentro del mismo ante su heterogeneidad, no es tarea fácil, pero también existe la voluntad de quien se convertirá en el jefe del Ejecutivo, Enrique Peña Nieto, en propiciar una dinámica de construcción, de contacto y comunicación para darle cauce a la expresión de las necesidades que la ciudadanía ha manifestado y para ello se necesita del tránsito legislativo para darle el andamiaje jurídico a estas propuestas que habrán de presentarse.

La salud de la democracia incide en el hecho de que las Cámaras deben de ser quienes encaucen la estabilidad política para consolidar al Estado, hoy como antes, tenemos que adecuarnos a una nueva realidad política para vigorizar a México, donde no cabe más la confrontación, el encono y la división como país, este no es un tema de partidos, es fundamental darle al gobierno las herramientas para la eficiencia de su ejecución.

El acto legislativo debe dejar de ser complejo y contradictorio, y ser claro y eficaz, hoy no sólo se trata de aprobar las reformas que el país necesita, sino en llevarlas a su cumplimiento y hacer eficiente el ejercicio legislativo.

Si bien es cierto y merece un acto de reflexión, hoy vivimos en democracia, y la democracia que vivimos, la vivimos con respeto, con apego a las instituciones y la enmarcamos en el acatamiento a la ley, donde todos estamos bajo al amparo de ella.

Este periodo pos electoral debe de culminar en la atención de las instituciones por atender las inquietudes de todas las fuerzas políticas y resolverlas acorde a derecho, y de todos los actores políticos de atender lo que la autoridad determine.

El Derecho no es un acto de consentimientos y contentillos, es de normas y legalidad, nosotros estamos sumamente claros en esta elección en el voto de los mexicanos.

Nosotros somos y seremos respetuosos de nuestras Instituciones, de la ley y de la manifestación genuina y legítima a favor de Enrique Peña Nieto, de la libertad en la que se ejerció el voto en los estados en los que en algunos no nos favoreció, es momento que quede fuera el misticismo en el que se pretende enmarcar una actitud recurrente de señalamiento de quien no fue favorecido en la elección, es la obligación de todos dejar de lado la confrontación y el encono al que nos pretenden someter de nueva cuenta.

La democracia se discute con madurez, cada uno de los actores políticos aceptar un triunfo claro, legal, y con transparencia al que recurrimos los mexicanos este pasado primero de julio, las expresiones beligerantes sólo restan tolerancia y abonan a la crispación que muchas veces permanece y queda eternizada en las Cámaras.

Hoy necesitamos entrar a los desafíos y dejar de lado el discurso obsesionado y cíclico de duda y señalamiento, dejemos que la autoridad dirima toda las inquietudes acorde a derecho y respetemos lo que la autoridad determine, no hacerlo es dejar en soslayo a la voluntad de los mexicanos, ¿cuál es el costo del encono y de la división para este país?

Podemos sí, tener un Congreso en oposición, pero no puede ser un Congreso opositor a México.

Twitter: @cristina_diaz_s
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