La Tarea
Cecilia Rosillo
EL UNIVERSAL
Te pasó otra vez. Despertaste y descubriste que tu cuerpo te traicionó dejando humedad en tu ropa. Ni siquiera recuerdas bien qué soñaste, pero crees que tuvo que haber sido erótico porque esa emisión nocturna de semen ocurrió mientras dormías y soñabas.
Los llamados sueños húmedos son eyaculaciones involuntarias que se dan durante las horas de sueño, pero a pesar de que estos son más reconocidos en los hombres que en las mujeres, éstas también tienen sueños húmedos que se manifiestan con la lubricación excesiva de la vagina durante las horas de letargo.
Se cree que los sueños húmedos en las mujeres no han sido documentados como los varoniles porque la represión de la sexualidad durante siglos en las féminas hizo que no se hablara de estos.
Estas expresiones corporales son más comunes durante los últimos años de la adolescencia, pero se siguen dando a lo largo de la vida adulta.
Los sueños húmedos no necesariamente están acompañados de sueños eróticos o con contenido sexual, lo que hace suponer a los expertos que es una manifestación fisiológica del cuerpo más que una reacción a un estímulo erótico determinado.
Las estadísticas señalan que el 13% de los hombres que experimentan la primera eyaculación de su vida es a través de un sueño húmedo. Según los estudios de Kinsey, estos presentan la espermarquia (así llamada la primera eyaculación) en promedio un año después de aquellos que la alcanzan por estimulación física, independientemente de que ésta sea por masturbación o relaciones de pareja.
Ciertamente, la frecuencia con la que estas poluciones se dan es muy variable y depende también de los estímulos sexuales del medio en que habita el individuo pues pueden ayudar a incrementarla. Algunos hombres las presentan frecuentemente, sobre todo en la adolescencia, mientras que otros no la han experimentado jamás.
Según datos estadísticos, el 83% de los hombres en Estados Unidos la han presentado en alguna ocasión a lo largo de su vida. En Indonesia, por ejemplo, se sabe que el 97 % de los hombres la presentan a los 10 años.
Estadísticamente, los jóvenes menores o alrededor de los 15 años, son los más proclives a tener estas poluciones nocturnas, seguidos por los varones cercanos a los 19 años y los solteros, mientras que los casados y cercanos a los 40 años tienen menos este tipo de eventos.
Curiosamente, aunque estas emisiones durante el sueño efectivamente no tienen una relación directa con lo que se sueña, se sabe que si la persona tiene sueños eróticos la probabilidad de que tenga un “sueño húmedo” aumenta.
Así, los sueños de tipo sexual sí llegan a estimular a la persona para tener un sueño húmedo, pero no todos los sueños húmedos son producto de lo que soñamos.
Este tipo de reflejos sexuales no son exclusivos de un sexo, hombres y mujeres los experimentan en alguna ocasión; sin embargo, aún ahora es menos común que las mujeres hablen de sus lubricaciones nocturnas que los varones de sus poluciones, aunque sí comenten sus sueños eróticos.
Como una manifestación fisiológica, los sueños húmedos son mecanismos propios del cuerpo que sirven para mantener a éste en buenas condiciones.
Tarea Kamasutra
La muerte es un personaje importante dentro de la cultura maya y, por ello, no puede faltar en la colección de posturas sexuales dentro del Hamacasutra.
Esta posición tiene como base la penetración por detrás, pero requiere de buen equilibrio y coordinación de la pareja. Para realizarla es necesario que ella se coloque con las rodillas flexionadas en la hamaca, pero con el torso recostado en ésta, dejando la cabeza descansar sobre alguno de los hombros.
Por su parte, el varón debe colocarse detrás de la mujer, apoyando una rodilla en la hamaca, mientras se sostiene con el otro pie en el piso y con una de sus manos se detiene de la parte alta de la hamaca y con la otra rodear la cintura de ella.
En esa forma se da la penetración. Para tener un mejor apoyo y dejar que la mano de él en el cuerpo de ella tenga mejor movilidad, la mujer puede “abrazar” con uno de sus brazos a su compañero por la parte del cuello o bien, sostenerse también de la hamaca.
Esta postura se llama Muerte porque el ángulo de penetración que se adquiere hace que las sensaciones en ambos sean muy intensas.

