Los lamentos de “La llorona” se volvieron a escuchar este lunes; esta vez no fue a la orilla del río, pero sí bajo la lluvia de Plaza Garibaldi; no buscaba a sus hijos, pero sí a Chavela Vargas, quien la pregonó por todo el mundo a través de su voz.
Era una plaza Garibaldi llena de color y de música para recibir por última vez a la legendaria costarricense, quien tuvo un último adiós entre canciones de José Alfredo Jiménez y los aplausos de sus seguidores.
"¡Ay dolor, ya me volviste a dar!", "¡Esas sí eran mujeres, no tonterías¡", expresaban algunas personas que esperaban el cuerpo de la artista.
Desde las 17:00 horas y bajo el rayo del sol, dos largas filas de fans ocuparon la plaza, llegando hasta las orillas de Eje Central, mientras que en el centro del lugar se preparaba una capilla ardiente.
Primero un grupo de seguidores no dejaban de interpretar canciones como: “Paloma Negra”, “Cruz de olvido”, “Sombras nada más”, entre otras, hasta que el sonido local comenzó a emitir una interpretación de Chavela Vargas, algo que agradecieron las cerca de 800 personas que se encontraban en el lugar.
A las 19:10 horas arribó entre porras y vivas el féretro de la artista, escoltado por integrantes de la Secretaría del Seguridad Pública.
La gente gritaba: "¡Fuera prensa, fuera prensa!", a los reporteros que obstaculizaban la vista, mientras el mariachi tocaba "Amor eterno"; entonces la gente comenzó a desfilar frente al ataúd, y la lluvia comenzó a caer sobre la plaza de Garibaldi.
Entre los asistentes se encontraba la actriz Martha Aura, quien hace un par de meses le rindió un homenaje a Chavela Vargas en las 50 representaciones de su monólogo “Soy Frida, soy libre”, a la cual Chavela asistió muy contenta y hasta una canción interpretó sobre el escenario del Teatro de la Ciudad de México. También acudieron Nina Serratos Secretaria de Cultura del Distrito Federal, María Cristina Zepeda, directora del Auditorio Nacional, y Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
La última frase que Chavela pronunció fue “Me voy con México en el corazón”, relató Cortina.
“Ella no sufrió, estaba muy tranquila, parecía que se estaba preparando para irse, por su diagnóstico debió ser rápido; los doctores no entendían por qué se tardaba tanto”, dijo su biógrafa e informó que luego del homenaje de hoy en Bellas Artes cremarán el cuerpo y las cenizas se esparcirán en Tepoztlán y de ser posible en la comunidad huichola.
De Chavela “¿Cuáles bienes?”: Cortina
María Cortina declaró que Chavela Vargas cuenta con un testamento cuyo contenido se desconoce.
Contó que el dinero que la cantante tenía será utilizado para las enfermeras “que fueron para Chavela unas grandes amigas”.
Ante la posibilidad de que familiares de la fallecida intérprete reclamen su patrimonio, su representante dijo: “Si quieren parte de los bienes no sé que querrán, tal vez su pijama o sus pantuflas o sus anteojos oscuros.
“Chavela vivió en una casa humilde, pero muy digna, que ni siquiera era de ella, sino de una amiga suya”, indicó Cortina.
Y añadió que lo que tenía Chavela era un gran amor por su público, sabiduría y el don de hacer llorar a la gente al cantar.
Familiares se quejan de no poder ver a Chavela
Familiares de la fallecida cantante de origen costarricense y naturalizada mexicana, Chavela Vargas, denunciaron que María Cortina, biógrafa de la artista, recurrió en los últimos años al amedrentamiento y amenaza para negarles cualquier contacto con ella, y anunciaron que planean pedir la intervención de la embajada de Costa Rica en México para que se les permita asistir al sepelio.
Tras acusar que la cantante fue “explotada laboralmente” por Cortina, el abogado costarricense, Juan Carlos Gutiérrez, uno de los representantes legales de la familia, aseguró que la biógrafa de la artista obstaculizó las gestiones de los parientes para un mínimo contacto.
“La respuesta siempre ha sido el rechazo, el amedrentamiento, la amenaza. ‘Chavela’ nunca se dirigió a nosotros. Eso se lo atribuimos a María Cortina”, declaró Gutiérrez, en una entrevista con EL UNIVERSAL.
“Una vez estando yo en la quinta La Monina (donde la cantante residía en Cuernavaca, México), se me acercó (Cortina) fuertemente acompañada, impidiéndome que le entregara a Chavela Vargas un mensaje de su familia. Me dijo que no podía estar en ese lugar”, aseguró el abogado.
Ante esa advertencia, y por razones de su seguridad personal, relató, prefirió abandonar territorio mexicano.
Una sobrina de la cantante relató que la familia está profundamente conmocionada por el deceso de la tía y tía abuela de otros descendientes.
La pariente, que pidió mantener reserva de su nombre, confirmó a este periódico que se planea pedir la intervención de la embajada costarricense en la capital mexicana y que se quiere investigar la verdadera situación en que Cortina mantuvo en los últimos años a Chavela.
La cantante vivió en Costa Rica en 2006 y 2007 y su última aparición pública en este país fue el 11 de diciembre de 2006, cuando la Embajada de México en San José le rindió homenaje por la difusión mundial de la canción mexicana.
Pero su familia perdió contacto con ella desde enero de 2007; luego de ser internada en una clínica privada de esta ciudad por una fractura en un dedo de la mano derecha y una dolencia en la espalda, decidió irse a territorio mexicano con amistades de México y de España que vinieron a Costa Rica.
Nacida en 1919 en San Joaquín de Flores, al noroeste de San José, e hija del coronel Francisco Vargas y de Herminia Lizano y hermana de Álvaro, Rodrigo y Ofelia —todos fallecidos—, Isabel Vargas Lizano se instaló en México hace más de 73 años forjar una exitosa carrera artística.
“Pensé que iba a ser eterna”
En tanto en Madrid, España, el pasado mes de noviembre la bailarina española Cecilia Gómez (Cádiz, 1974) fue a Tepoztlán a visitar a Chavela Vargas.
Cecilia la había conocido hacía algunos años cuando bailaba en la compañía de Sara Baras, y desde el mismo momento en que la vio por primera vez se enamoró de ella. De su voz y de su arte, pero también de su personalidad, de su humanidad, de su sentido del humor, y de sus enormes ganas de vivir con sus 93 años.
En aquella visita, en la que fue acompañada por su amiga, la periodista y biógrafa de Chavela, María Cortina, Cecilia conoció más de cerca a la artista, y junto con el director de cine Pedro Almodóvar, pasó a formar parte de su grupo de amigos españoles.
Ahora la joven bailarina reconoce estar muy triste con su fallecimiento. “Siempre pensé que iba a ser eterna, que no se iba a morir nunca”, relata en entrevista con EL UNIVERSAL. “Incluso cuando se puso enferma y hubo que llevarla al hospital —añade—, creí que llegaría a México y se repondría en su casa de Tepoztlán, y que después nos volvería a pedir cumplir otro sueño: cantar en Nueva York o en otro lugar”, apunta.
Durante aquellos días en que la artista pasó ingresada en el Hospital de la Princesa de Madrid, Cecilia la visitó varias veces. Y también en la Residencia de Estudiantes, donde se hospedaba Chavela y ofreció su último concierto. “Yo había conocido a la artista, allí vi su parte más humana”.



