Aunque Andrés Manuel López Obrador asegura que impugnará por la vía legal el 79% de las más de 143,000 casillas instaladas en todo el país, que además es su derecho, la posición de reto en sus palabras ha sido tomada por algunos radicales como una convocatoria a la protesta violenta.
López Obrador sabe el efecto que causan sus palabras entre sus seguidores; un gesto, una entonación de enojo, enciende los ánimos de quienes se dicen víctimas solidarias de un fraude que tiene que demostrar.
Lo malo del caso es que en ningún momento, hasta ayer, el tabasqueño ha hecho un llamado a la mesura, a la cordura, a llevar la protesta por la vía institucional como se comprometió.
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