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Mathias nació en Indianápolis y tendrá la fortuna de jugar el Super Bowl XLVI en casa. Hace cuatro años, una lesión le impidió apoyar a sus compañeros en el triunfo 17-14 ante los Patriotas en la lucha por el trofeo Vince Lombardi.
Staff
febrero 2, 2012, 8:01 am

INDIANÁPOLIS, EU., febrero 2.- Las fotografías en los muros de su casa evocan sus raíces. Reflejan los rostros de Uganda, una nación africana que luchaba por su libertad. Esos retratos de historia tienen un significado importante para Mathias Kiwanuka, linebacker de los Gigantes de Nueva York, pues relatan su origen.

Mathias nació en Indianápolis y tendrá la fortuna de jugar el Super Bowl XLVI en casa. Hace cuatro años, una lesión le impidió apoyar a sus compañeros en el triunfo 17-14 ante los Patriotas en la lucha por el trofeo Vince Lombardi.

Es afortunado, no cabe duda. Pero nada de esto habría sido posible si sus padres, Emmanuel y Deodata, no hubieran escapado de Uganda, perseguidos por el régimen del dictador Idi Amin.

Las fotos en su antigua casa de Indianápolis son de su abuelo Benedicto, quien formó parte de las fuerzas armadas de Uganda durante la Segunda Guerra Mundial, estudió Leyes en Londres y se convirtió en el primer ministro de la Uganda independiente en 1962, pero al oponerse a la tiranía de Amin, fue asesinado el 22 de septiembre de 1972.

“Descubrí mi herencia por medio de fotografías y todos los recuerdos alrededor del hogar. A la hora de la cena siempre conversábamos de cómo fue la vida de mis padres en Uganda. Hablamos de religión y política, así que si deseábamos participar en las conversaciones, teníamos que enterarnos de la situación”, relata el jugador defensivo de los Gigantes.

“Cuando crecí y tuve la oportunidad de viajar a Uganda, la gente se me acercaba y me mostraba su respeto. Eso me hizo entender lo afortunado que fue mi abuelo, porque es reconocido en todo el mundo. La gente que escuchaba mi apellido en el aeropuerto y en los restaurantes se tomaba unos minutos para agradecerme por sus familias, porque mi abuelo en vida los ayudó”, asegura Mathias, quien visitó Uganda por primera vez en 1992 . El estupor fue inevitable.

“Yo era pequeño. Lo que vi allá me impactó. Así que le expresé a la gente que me sentía muy orgulloso del legado de mi familia y me interesé más en la situación del país”.

“Le agradezco a Dios que me haya permitido ayudarlos, tener esta posibilidad financiera y hacer algo por ellos”, dijo Mathias, quien ha construido escuelas y sistemas de irrigación de campos de cultivo.

Kiwanuka, heredero de un gran legado, empleará su fortaleza para superar a la línea ofensiva de los Patriotas y poder honrar a sus ancestros al levantar el trofeo Vince Lombardi.

// El Universal / Marco Sotelo, enviado

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