C. José Jaime Ruiz
Los Tubos
Estimado José Jaime
Leí con atención la declaración de Jaime Rodríguez Calderón en la que expresa su descontento al decir: “Si hay dedazo absoluto, habrá riesgos y fracturas en el PRI… Quizás si hay un dedazo absoluto, yo no te puedo decir que la gente no se vaya a enojar”.
Me llama la atención la contundencia con que se expresa y, peor aún, que la gente se lo crea.
Jaime Rodríguez Calderón es todo menos un demócrata, reconozco en él su arrojo y valentía para enfrentar el fenómeno de la inseguridad en el municipio que le tocó gobernar, pero nada más.
La historia nos topa en la cara y nos pone a cada quien en su lugar. Me explico.
En 1989 Nuevo León fue sede de la Asamblea Nacional para elegir al dirigente del Comité Ejecutivo Nacional del Frente Juvenil Revolucionario. Jaime Rodríguez era el Presidente del Comité Nacional de la Vanguardia Juvenil Agrarista (sector juvenil de la CNC) y, por lo tanto, parte de la estructura sectorial de ese organismo juvenil del PRI.
Los cientos de delegados/as concurrimos a mesas de trabajo en las instalaciones del Parque Niños Héroes. Entre discusión y discusión empezó a campear que la “línea” era “elegir” al tamaulipeco Adrián Gallardo protegido de Luis Donaldo Colosio (Senador y presidente del PRI en esos años); debo decir que la gran mayoría de los/as delegados/as creíamos que la mejor opción era el veracruzano Luis Antonio Pérez Fraga, tan era el candidato favorito de todos/as que en la ciudad aparecieron bardas pintadas con el título: “Pollo Pérez Fraga”. Pero la “línea” estaba marcada y tenía que cumplirse a cabalidad.
El “dedazo” a favor de Adrián Gallardo lo operaba la jalisciense Ma. Esther Sherman Leaño, delegada del comité nacional para esa elección interna.
De lo que digo tengo testigos.
Al segundo día de los trabajos, arribo al parque Niños Héroes y me aborda Eloy Garza González para decirme que nos trataban de imponer la “línea” a favor de Adrián Gallardo y que debíamos hacer algo al respecto, además de que nuestro mutuo amigo Ramiro De la Rosa Bejarano estaba haciendo lo propio y debíamos apoyarlo. Estuve de acuerdo y me presenté en una de las mesas de discusión la cual presidía Jaime Rodríguez Calderón.
Jaime fue autoritario y no nos dejó participar, se nos bloqueó en plena discusión llegando incluso a suscitarse un connato de bronca. Nuestro reclamo no prosperó porque Jaime dio por concluidos los trabajos. Su trabajo estaba dando resultados al amedrentar a todo aquel que osara desatender la “línea” marcada por Luis Donaldo Colosio y Ma, Esther Sherman Leaño le agradecía el gesto.
Finalmente al favorito de la militancia juvenil, Luis Antonio Pérez Fraga, le fue cortada su participación como candidato al ser llamado por el entonces Secretario de Gobernación Fernando Gutiérrez Barrios a la ciudad de México y por lo tanto no estuvo presente en la Asamblea Nacional.
Lo que siguió después está consignado en la prensa local. En pleno discurso de clausura de la Asamblea Nacional por parte de Luis Donaldo Colosio en el Gimnasio Nuevo León (ya se había “elegido” a Adrián Gallardo como dirigente nacional del FJR) Ramiro de la Rosa, Eloy Garza y yo, increpamos a nuestro dirigente nacional por la imposición de su favorito, lo hicimos una y otra vez mientras hablaba desde el pódium instalado en el escenario a tres metros de altura, de pronto y sin que nadie lo esperara se escuchó un estruendo como si alguien hubiera disparado en repetidas ocasiones lo que suscitó una estampida humana hacia todas direcciones del Gimnasio Nuevo León. Debo decir que al momento de pasar esto los que pudimos nos replegamos hacia las gradas y vimos pasar a cientos corriendo en dirección a la puerta principal que da a Gonzalitos, con asombro observé como dos jóvenes chocaron contra la puerta de cristal, la cual cedió, rompiéndose e hiriéndolos de consideración.
Está por demás decir que el evento se canceló. Pero no paró ahí. A Ramiro de la Rosa, Eloy Garza y a mí se nos quiso responsabilizar de lo sucedido, para nuestra fortuna Raymundo Pérez Lancón había filmado todo el evento y en él se descubrió que una persona que se encontraba detrás de la primera hilera del presídium había realizado una señal y que eso motivó a algunos jóvenes que ese personaje comandaba para aventaran unas sillas contra la duela del gimnasio lo que provocó un ruido como de disparos. Quien dio la orden para realizar tal maniobra se llama Cuauhtémoc Betanzos quien en ese momento era el dirigente nacional de las juventudes de la CNOP y otro de los responsables de que la “línea” se cumpliera.
Después de esta reseña, quiero dejar testimonio de lo que me consta y de lo terrible que era desobedecer la “línea”. Jaime Rodríguez fue impulsor de esa tradición, fue parte de ella y sino ¿cómo fue candidato a los diferentes cargos por los que ha competido, incluidos los de elección popular? En ninguno se sometió a consulta abierta o de elección interna. Hoy no le creo su espontáneo deseo de ser un demócrata ¿quiere elecciones internas? Está en su derecho de exigirlas como yo también lo pido, pero la forma en que lo hace no me parece la correcta, ya que su pasado en estas lides lo condena.
Yo, Mario Alberto Rodríguez Platas, quiero y tengo los méritos para exigirle que sea congruente y deje de realizar amagos que huelen a amenaza. Su liderazgo moral producto de lo que le ha pasado en los últimos tiempos, no podrá convertirse nunca en calidad moral para criticar los procedimientos de los que él ha sido siempre beneficiario.
Hoy que la dinámica social nos exige nuevos liderazgos para competir, creo que lo justo es que Jaime se haga a un lado, él y todos/as quienes se han beneficiado de esa vieja tradición a la que contradictoriamente aluden para recetarnos una reunión que huele a motín.
Mario Alberto Rodriguez Platas
Nuevo León Incluyente

