Pienso" luego existo

Por José Luis Carrillo / ENERO 28, 2010

TE PEINAS CUÑAO...

josecarrilloramos@yahoo.com.mx

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"Salve César, los que hoy van a morir te saludan"" eran las últimas palabras con las que los gladiadores se despedí­an de este mundo ante la presencia del gran emperador, quien acompañado de casi 100 mil romanos un domingo cualquiera, se convertí­a en el dueño absoluto de la suerte y futuro de ellos.

Conocido como Coliseo Romano, el Anfiteatro Flavio era la máxima expresión de las formas y des-formas en las que se conducí­a la polí­tica de uno de los imperios más poderosos, en ese lugar y tiempo; los emperadores seguí­an al pie de la letra muchas de las clases y consejos de Platón y Sócrates.

Pan y circo, todo el domingo vino y comida gratis pero, eso sí­, divididos en diferentes secciones, todos los romanos eran uno mismo, porque simplemente eran ellos quienes tení­an el voto final, gracias a su magnánimo emperador que, ante todo, "los escuchaba", o "hací­a que creyeran que escuchaba".

"Sólo es necesario conocer la imagen que el pueblo ESPERA de sus gobernantes y DÁRSELA", sentido común y simple, lenguaje llano del florentino Maquiavelo, misma estrategia que muchos de nuestros dinopolí­ticos aplicaron sin meterse en broncas. En la célebre obra "Discursos a Tito Livio", Maquiavelo fue mas enfático: "Un hombre sabio no ignorará la opinión de la gente acerca de la distribución de cargos y preferencias".

Los ciudadanos seguimos creyendo que estos hombres trascendieron porque, además de su inteligencia, contaban con algo que a las Nuevas Generaciones de lí­deres polí­ticos se les da poco: el sentido común.

Más allá de los dimes y diretes de que el costo de la "fotografí­a oficial" fue cara o barata, pienso y luego insisto que el punto medular es la actitud mostrada por un equipo dinosáurico que tiene copado a toda una nueva generación obligándola a que entienda que, contrario al sentido común, la distancia más cercana entre dos puntos NO es una lí­nea recta.

No es posible que uno de los gobernadores más jóvenes en la historia de Nuevo León, siga dejándose convencer que tiene que seguir con el mismo ritual que aquellos que tení­an 80 años, cuando precisamente el mensaje que grabó en las "lógicas" de los ciudadanos fue precisamente sus ideas evolucionarias.

º¿En qué ha sido diferente Rodrigo Medina de Alfonso Martí­nez Domí­nguez, o de Sócrates Rizzo, o de Fernando Canales?, sólo en la edad biológica, lamentablemente.

º¿Foto oficial?, a menos que sea como aquella campaña del Insituto Federal Electoral en la que algunos alegres costeños repetí­an aquella simpática frase de "pero te peinas cuñao", pensando en los grandes pensadores: º¿EN VERDAD LA GENTE VERÁ MEJOR A RODRIGO MEDINA VIÉNDOLO EN TODAS LAS OFICINAS DE GOBIERNO? Vaya, si hasta en los hogares del siglo XXI, ya ni siquiera existen las fotografí­as de papel y ya existen hasta marcos electrónicos.

Respetemos a la república, º¿por qué en lugar del cesarismo en su máxima expresión, º¿por qué no reconocemos a los grandes nuevoleoneses que, con hechos, demostraron lo que es tener la camiseta puesta? º¿Nombres?, sobran y sobran. Y doble contra sencillo a que los ciudadanos que acudieran a las oficinas pública saldrí­an sonrientes y estimulados con los ejemplos vistos.

Sentido común señores....




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