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No se trata de ser una persona bella, sino atrayente, por eso los carismáticos nunca pasan desapercibidos, son admirados y además complacidos
Staff
diciembre 28, 2011, 8:50 am
La Tarea

Cecilia Rosillo

EL UNIVERSAL

Bueno, por más que analizas a la persona no caes en saber qué tiene, qué le ven pero estás de acuerdo en que no hay quien se le resista y no es que sea el prototipo de la belleza, pero tiene, como dicen, “un no sé que, que qué se yo”, que hace a la persona irresistible. Y es que el carisma es un tipo de personalidad que excita porque tiene un reflejo de la personalidad interior: seguridad, energía sexual, determinación y placidez.

La gente carismática produce un efecto en los demás: se hacen deseables, la gente los sigue y los toma de guías. Y es que tienen características muy atractivas que los distinguen entre los demás, como que creen bastante en sí mismos, son osados pero a la vez serenos. Cualidades que la mayoría de las personas desean.

Los rostros de las personas carismáticas reflejan buen ánimo, energía, deseo, placer; y es que el carisma explota la sexualidad reprimida creando una carga erótica; es decir, parecen guías que nos pueden llevar a la aventura, a la satisfacción sexual reflejada en su mirada; y es que miran con deseo, intensidad, con placer aun que actúen de manera pasiva, lo que genera un halo de misterio en su personalidad, como una invitación a ser descubiertos pero al final más bien son seguidos.

Pero tener estas características no basta para ser carismático, y por tanto una personas seductora, es necesario saber utilizarlas y una de las formas de capitalizarlas es mantener en el misterio la fuente de dichas cualidades.

Curiosamente, el carisma es un concepto con origen religioso que se otorga a las personas que tocadas por el Espíritu Santo, (en las vertientes cristianas y católicas) tienen en don de ser seguida para edificar comunidades religiosas. Por ello, en mucho las personas carismáticas tienen un toque místico que se interpreta por los demás como una persona espiritual o profunda en pensamientos y emociones.

Lo que seduce y hace caer a los demás ente las personas carismáticas es que parece tener siempre un plan de vida, saben lo que quieren y aparentemente como conseguirlo, demuestran determinación pero no expresan sus planes; se vuelven impredecibles ya que actúan de manera contradictoria pero calculada, sus palabras son firmes y reflejan conocimiento lo que los hace líderes en sus opiniones.

Son personas que saben cómo llamar la tención con solo pararse o caminar entre una muchedumbre, sus gestos irradian seguridad pero a la vez actúan con espontaneidad, lo que los hace llamativos, deseables, por ello resulta tan atractivo para los demás tener una pareja tan bien cotizada, cosa que además les aumenta el prestigio.

El carisma en parte se tiene y en parte se desarrolla, se aprende. Pero para ello hay que tener una personalidad con una autoestima no fácil de fracturarse, un tanto calculadora, de liderazgo, poco inhibida, pero sin caer en lo estrafalario, capaz de tener grandes discursos y amplios silencios.

Caer ante un seductor de personalidad carismática es fácil, serlo no tanto. El problema de las parejas que tienen como compañeros a este tipo de personas es que todo el mundo quiere gozar de su compañía lo que provoca en muchos casos que haya menos tiempo en soledad para la relación porque los círculos sociales pueden ser muy demandantes, son personas populares que siempre tiene invitaciones y bastante gente alrededor.

Por ello, pese a que son muy atrayentes estás personas no combinan con parejas muy celosas o demandantes y menos aún, con las de tipo manipulador.

Toma Nota

Los hombres casados con mujeres más jóvenes podrían vivir más tiempo, mientras que los que comparten su hogar con esposas mayores podrían incrementar su riesgo de mortalidad.

En cambio, las mujeres que se unen con caballeros con una gran diferencia de edad, ya sea para un lado o para otro, podrían sufrir una disminución en su expectativa de vida.

Esas son algunas de las conclusiones a las que llegó un grupo de investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación Demográfica, en Alemania.

Para no generar rechazo hacia el matrimonio, los autores aclararon que su estudio no plantea que casarse sea inconveniente, ya que las personas casadas, independiente de su sexo, tienen una mayor expectativa de vida que los solteros.

Sven Drefahl, autor principal del estudio, pudo establecer que los hombres con esposas 7 a 9 años más jóvenes podrían disminuir en 11% su riesgo de mortalidad, en comparación con los matrimonios de edades similares.

Por el contrario, las mujeres que se casan con hombres de 7 a 9 años, tanto mayores como menores, pueden aumentar su mortalidad en 20%.

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