El lunes, frente a los próximos legisladores panistas, el presidenteCalderón afirmó que su partido perdió las elecciones porque no supo comunicar bien los logros de su gobierno. Algo tiene de razón. Sin embargo, no mencionó nada del principal tema de su administración: la guerra en contra de la delincuencia organizada. Este asunto, quiérase o no, pesó mucho en la decisión de los electores de votar en contra de la continuidad panista según lo han demostrado varias encuestas de salida. No sorprende, entonces, que Calderón evite hablar del tema: no le conviene tocar esa herida. Pero los demás sí podemos decir lo evidente: que el PAN perdió las elecciones en buena medida por una fallida estrategia de guerra en contra del crimen organizado, por más que los panistas ahora guarden silencio sobre el asunto.
Ojalá pudiéramos afirmar que dicha guerra es cosa del pasado. Desgraciadamente no lo es. De hecho, la próxima administración tendrá que enfrentar un problema de violencia heredado del presente gobierno.
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